"¡¿Dónde han metido mi verdulero?!" Se preguntará la señora que frecuenta la calle Maipú al 200 en busca de mercadería fresca y a menor precio que en los comercios e incluso que en el propio Mercado. Pero no es mucho más lo que tendrá que caminar: tras los operativos que hizo la Policía de Tránsito, los vendedores ambulantes de frutas y verduras se trasladaron apenas dos cuadras al norte.

El paisaje del microcentro ha cambiado desde principios de esta semana. Estos vendedores, quizás los más numerosos, tuvieron que levantar cajones y buscar nuevas sombras para trabajar. No les gustó mucho la idea, naturalmente, pero otra opción no tienen. "Acá nos tendremos que quedar a aguantar hasta que todo se normalice. Nosotros necesitamos vender para vivir, es nuestro trabajo", explicó Ariel, a quien no cambiaron de calle sino de vereda: hasta hace unos días vendía en el acceso al Mercado, por Junín, y ahora está al frente. Se vende menos, asegura, pero es lo que hay.

Desde la Municipalidad explican que están tratando de cumplir con las normativas vigentes sobre la venta irregular en la vía pública. Sin embargo, quien camine por el centro verá que otros ambulantes siguen trabajando, vendiendo DVDs "truchos", enchufes o bombachas.

"Empezamos por los vendedores de verdura porque son los que dan más mala vista al centro. En realidad deberíamos desplazarlos a todos los ambulantes, pero no podemos porque no tenemos capacidad operativa para hacerlo", señaló el comisario Juan Guevara, subdirector operativo de Tránsito, temporalmente a cargo de la repartición. "En el departamento Vía Pública, que atiende este tema pero también los carteles, pasacalles y muchas cosas más que pasan despúes de la línea municipal, tenemos solamente 28 empleados, para un ejido urbano de 600.000 habitantes. Además, no contamos con apoyo de la Policía, entonces no damos abasto", agregó el funcionario.

El plan municipal Ramón (pide que no se publique su apellido) es uno de los vendendores trasladados a Maipú y San Juan. Antes estaba en la Córdoba al 600, en la puerta del supermercado. Cuenta que hace 30 años se dedica a la venta ambulante y con esta actividad mantiene a su familia. "Sin explicaciones nos trasladaron y nos dijeron que acá no tendríamos problemas. Se vende mucho menos, pero algo se trabaja", lamentó. "Siempre pasa esto en esta época, después habrá que ver si podemos volver al lugar de antes", agregó Néstor, su compañero de puesto.

Según Guevara, los vendedores de verdura son los más numerosos y, sin ellos, el paisaje urbano muestra un cambio sustancial. "Sí, es cierto que se trasladaron a pocas cuadras, pero nuestro problema es el microcentro", explicó y agregó que realizan los operativos en esta época del año porque los vendedores son menos y se expone menos al personal. "Siempre somos víctimas de los ataques de ellos. Apelamos a que en los nuevos lugares asignados vendan menos y se terminen yendo más lejos del centro y, cuando vuelvan los otros, ya no haya nadie", especuló el comisario.

Es la economía...
Lo cierto es que la actividad sigue firme y los tucumanos están dispuestos a caminar unas cuadras más para comprar. "Me llevo 12 bananas por $ 5, mientras que en el súper el kilo cuesta $ 19. Siempre le compro al mismo señor porque tiene la amabilidad de dejarme elegir; por un lado le ayudo a él y por otro hacemos economía", contó María, una clienta frecuente de la venta ambulante de verduras. Verónica, en cambio, compra solo en lugares formales. "Una sola vez compré y me estafaron porque no era el peso que me habían dicho y la fruta era mala. No les compro nunca más", confesó.

Los vendedores consultados por LA GACETA asumen que varios de sus colegas dejan la ciudad sucia al final de la jornada y que otros estafan a los clientes con balanzas "trucadas". Pero no quieren estar todos dentro de la misma bolsa. "Entre los vendedores somos muchos los hacemos las cosas bien. Nosotros, por ejemplo, ya no tenemos balanzas porque la Municipalidad nos secuestró todas y vendemos por unidad. No estamos de acuerdo con los compañeros que dejan todo sucio y que tiran basura y tampoco con que le mientan a la gente", aseguró Ramón. En la esquina de San Juan y Maipú ha conseguido un nuevo domicilio para su actividad, pero sin alejarse del barrio que le da de comer todos los días.